18 de julio de 2010

Vida por pan


Vida por comida
Por: Magnolia Caras Radiantes


Un mendrugo de pan tiene más valor que la vida para los que trastabillan en plena luz; mendrugo porque es pan de dolores aunque sea comprado en el mejor supermercado y al mejor precio; pan de dolores para el rico y para el pobre aunque el primero crea que lo esta disfrutando y el segundo solo llenando su estomago. El rico con su habilidad y astucia lo recoge pisoteando a su prójimo y el pobre dejándose pisotear, pero a la postre el fruto es el mismo: Pan de dolores, que se convierte en cansancio, angustia, conflictos, soledad y muerte espiritual. Un pan que cuesta la vida pues no hay tiempo a masticarlo, saborearlo y asimilarlo después de largas jornadas de trabajo en la sombra de la noche o al rayo del sol. Fisico o intelectual pero al fin trabajo… trabajo que mata la vida. “Compro tu vida por trabajo”, “Vendo mi vida por trabajo” el trueque de la media que invita con astucia a no salir de la sentencia de lo que realmente significa la palabra “trabajo”- Afán, fatiga, tortura- y que fue pronunciada por nuestro Creador como pena por la rebelión del hombre a su poder y su magnificencia. Si en ese momento el hombre hubiese reconocido que no puede vivir sin depender de quien lo hizo, si se hubiese arrepentido, si hubiese pedido perdón entonces se hubiese ahorrado muchos trabajos hasta la llegada de Cristo. Pero aunque no lo hizo el amor perdonador del Padre se hizo carne para que tu y yo salgamos de la oscuridad y vivamos en la luz. Oscuridad es falta de conocimiento y la luz es conocimiento de Dios. Cristo rompió la maldición del pecado de rebelión y pago por nosotros la pena, El demostró que no dependemos del hombre, no dependemos del dinero, no dependemos de las circunstancia, no dependemos de los sentimientos, no dependemos de las emociones, “Dependemos de Dios”, su propósito no era el imbuirnos en una vida sin sentido solo ganándonos el pan nuestro de cada día a costa de duros trabajos que nada tienen que ver con nuestra vocación y nuestra realización personal. Por tanto deje que Jesucristo llegue hoy a su corazón, muera y resucite con El, porque la vida vale más que la comida y el cuerpo más que la ropa.


El río de vida
Apocalipsis 22 NVI

1 Luego el ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero,2 y corría por el centro de la calle[a] principal de la ciudad. A cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce cosechas al año, una por mes; y las hojas del árbol son para la salud de las *naciones.3 Ya no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus *siervos lo adorarán;4 lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente.5 Ya no habrá noche; no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios los alumbrará. Y reinarán por los siglos de los siglos. 6 El ángel me dijo: «Estas palabras son verdaderas y dignas de confianza. El Señor, el Dios que inspira a los profetas,[b] ha enviado a su ángel para mostrar a sus siervos lo que tiene que suceder sin demora.»
Cristo viene pronto
7 «¡Miren que vengo pronto! *Dichoso el que cumple las palabras del mensaje profético de este libro.»
8 Yo, Juan, soy el que vio y oyó todas estas cosas. Y cuando lo vi y oí, me postré para adorar al ángel que me había estado mostrando todo esto.9 Pero él me dijo: «¡No, cuidado! Soy un siervo como tú, como tus hermanos los profetas y como todos los que cumplen las palabras de este libro. ¡Adora sólo a Dios!» 10 También me dijo: «No guardes en secreto las palabras del mensaje profético de este libro, porque el tiempo de su cumplimiento está cerca.11 Deja que el malo siga haciendo el mal y que el vil siga envileciéndose; deja que el justo siga practicando la justicia y que el *santo siga santificándose.»
12 «¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho.13 Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin. 14 »Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para poder entrar por las puertas de la ciudad.15 Pero afuera se quedarán los *perros, los que practican las artes mágicas, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira. 16 »Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas que conciernen a las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, la brillante estrella de la mañana.»
17 El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!»; y el que escuche diga: «¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.
18 A todo el que escuche las palabras del mensaje profético de este libro le advierto esto: Si alguno le añade algo, Dios le añadirá a él las plagas descritas en este libro.19 Y si alguno quita palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, descritos en este libro.

5 de julio de 2010

Una cucharadita de fe: Hebreos 11

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Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.2 Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. 3 Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. 4 Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. 5 Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios.6 En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. 7 Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. 8 Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba.9 Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa,10 porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. 11 Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa.12 Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. 13 Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.14 Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria.15 Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella.16 Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. 17 Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a *prueba y ofreció a Isaac, su hijo único,18 a pesar de que Dios le había dicho: «Tu *descendencia se establecerá por medio de Isaac.»19 Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. 20 Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. 21 Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. 22 Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. 23 Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. 24 Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón.25 Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado.26 Consideró que el oprobio por causa del *Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa.27 Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible.28 Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. 29 Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. 30 Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. 31 Por la fe la prostituta Rajab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. 32 ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas,33 los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones,34 apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros.35 Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad.36 Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles.37 Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados.38 ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. 39 Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa.40 Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor.