9 de febrero de 2011

EL PODER DE DIOS EN MI



HOY”,  en mi proceso de practicar la fe, me he dado cuenta que el poder de Dios en mi me salva de mi misma  y de todo lo creado que quiera arrancarme de su esencia, de su presencia, de su protección, de su amor. El esta presente como una sombra protectora, su amor invade todo mi ser y me da vida, me levanta de entre los muertos y enfrente de mis deseos cierra la puerta para que no me hunda en la oscuridad. La oscuridad quiere taparme los ojos, pero la luz no la deja, porque Dios es luz y aunque  la luz no es Dios tiene orden de alumbrarme día y noche como respuesta a  mi constante “PLEGARIA”. El  “TOMA CONTROL” de mi vida y yo le estoy agradecida. “HOY” tengo la certeza de que El cuida a todos los que le invocamos segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, mes  tras mes, año tras año.
 En cada respiro le alabo;  en cada paso glorifico su nombre; canto sin cesar mi “PLEGARIA” y su respuesta me asombra. Su poder en mi me eleva sobre la tentación y las circunstancias. Yo soy su creación preferida y mi único deber es alabarle y bendecirle para llenarme de su Espíritu y proclamar a los cuatro vientos que El Es y que nadie puede reemplazarlo. Yo le pido y El me da, le suplico y tiene compasión de mí. Su poder me salva, me restituye, me renueva. ¡Vamos! canta conmigo y deja que El TOME CONTROL DE TU VIDA.

3 de febrero de 2011

Dios es el Universo, pero el Universo no es Dios

Aquí desde esta dimensión, imaginándome como un punto vibrante en el cosmos de la sabiduría y el amor de un Creador Eterno y omnisciente, que todo lo mira, que todo lo sabe, que todo ausculta; que conoce lo más profundo de mí ser porque El tiene mi plano en la palma de su mano. Me es imposible hablar, pensar y vivir sin El. Yo le pregunto y El me contesta, le pido y El me da. El me muestra el azul de mi plegaria en los ojos de un ser especial hecho para consolarme. Me despojo de mi cuerpo y me conecto a su energía. Traspaso el universo y me regocijo con su creación. El Es y nadie puede reemplazarlo. Si decido no moverme, me muevo; si decido no hablar, hablo; El me toca con su dedo  y detiene mi prisa. Hace que todo se congele y me encierra en una fracción de tiempo para que te vea, para que te encuentre. El lo es Todo y sin El  nada soy.