¿Perezoso, desanimado o intoxicado?
Por: Magnolia Jiménez
Si
HOY, como todos los días, estas arrastrando los pies y no quiere mover ni un
dedo, te digo, mi querido cuerpo, algo está funcionando mal, muy mal. ¡No me
mires así! Que no voy a regañarte, ven sentémonos y hablemos. Dime: ¿Hace
cuanto que estas aparentando estar bien cuando todas tus piezas están
chirriando? ¿No quieres abrir la boca? Déjame entonces diagnosticar por lo que
veo:
- ü Uhmm, cuerpo sobre alimentado con “alimentos” que no alimentan (Comida procesada industrialmente)
- ü Aha! Cuerpo sometido a trabajos forzados con estimulantes que lo mueven a la fuerza (Antidepresivos, alcohol, drogas alucinogenas, drogas medicadas, exceso de cafeina etc)
- ü Cuerpo mancillado (Inmorialidad sexual)
- ü Cuerpo transformado (Cirugias, tatuajes, botox, pierces, etc. etc.)
- ü Cuerpo cargando un abrigo (Capa gruesa de triglicéridos) pesadísimo para su tamaño
- ü Cuerpo que perdió la línea (anorexia)
- ü Cuerpo abandonado (mente en la luna)
- ü Cuerpo desanimado (sin una meta que lo mueva)
- ü Cuerpo conjurado (cuerpo azotado con pensamientos errados)
- ü Cuerpo embarrado- desaseado
- ü Cuerpo desahuciado (Sometido al protocolo médico)
- ü Cuerpo sin alma y sin espíritu (Sin fe y sin esperanza)
¡Muy
bien! Quédate ahí quietito, no te muevas, este es un caso severo de
envenenamiento físico y espiritual. Las toxinas rebasaron la copa y el cuerpo está
resentido, ¡es caso de vida o muerte!
Alza
la carita y mírame, yo se que allá adentro estas pidiendo ayuda a gritos y como
al que pide se le da, HOY me haz encontrado para ponerle fin a tanto letargo.
HOY estoy contigo con todo mis ciento cincuenta por cien de buena voluntad para
que entre los dos dominemos el alma, llamemos al Espíritu de Verdad y dejemos
que El ponga TODO BAJO SU CONTROL.
Abre
los ojos, abre la mente y abre la boquita, tengo un bocadito-digo un
tratamiento- de amor para ti
1. DESINTOXICACIÓN DE
PENSAMIENTOS ERRADOS
2. DESINTOXICACIÓN INTEGRAL
DEL CUERPO
3. DESINTOXICACIÓN DEL
AMBIENTE EN QUE VIVES
Vas
a ver mi querido cuerpo que cuando estés desintoxicado una carga pesada se te
quitara de encima y entenderás que pereza y desanimo se conjuga con toxinas
tanto en el plano físico como en el plano espiritual; y que la desintoxicación está
cargada de amor y buena voluntad. Ahora
recuéstate en mi hombro y ¡Levántate! ¡A la una… a las dos… y a las tres!

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